Día 8: Sirvamos con alegría

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Día 8: Sirvamos con alegría

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Ha llegado el día 8 de Noviembre y ha iniciado con una lluvia cálida que ha permanecido durante la mañana. En Casa de María Siempre Virgen las Hermanas y Hermanos CAMSVI están preparados desde muy temprano para servir con alegría a los peregrinos.

Para la Misa del mediodía el Padre Roberto Herrera junto con el Padre Julio se preparan para la Celebración Eucarística acompañados de la Danza de Matachines de María Siempre Virgen. En esta ocasión la danza está acompañada por un nuevo integrante, un pequeño tamborista de la comunidad. Con tambores, danza y mucha alegría da inicio la misa.

En el momento de la homilía el Padre Roberto ha invitado a los fieles a reflexionar sobre el servicio que hacemos a Dios, partiendo del Evangelio y de la cita:

“¿Quién de vosotros, que tenga un servidor, labrador o pastor, le dirá cuando éste vuelve del campo: «Pasa enseguida y ponte a la mesa»? ¿No le dirá más bien: «Prepárame de comer; y ceñido sírveme luego hasta que yo haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú»? ¿Y acaso agradece al servidor por haber hecho lo que le mandó? Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os está mandado, decid: «Somos siervos inútiles, lo que hicimos, estábamos obligados a hacerlo» (Lucas 17, 7-10)

María Siempre Virgen

Jesús orando en el Huerto de Getsemaní.

Mencionaba el sacerdote que “A veces tenemos mal enfocado nuestro servicio” porque en diversas ocasiones ofrecemos muchas cosas a Dios, como: rosarios, novenas, peregrinaciones, etc. Y después de haber hecho todo esto se piensa que ahora se tiene el derecho de exigirle a Dios que atienda nuestras necesidades. Se empieza a distorsionar la manera de hacer oración olvidando la enseñanza que Jesús nos dio en el Huerto de Getsemaní: “Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22, 42)

Al final el Pbro. Roberto invita a ponerse delante de Dios como servidores que solo han hecho lo que debían hacer, esperando la gracia y misericordia de Dios. Y presentándose delante de Dios, como Santa Teresita: “Yo me presento delante de ti con las manos vacías” Es un deber hacer todo lo que es nuestra responsabilidad sabiendo que es como la lluvia que cae en tierra y da mucho fruto.  

El Padre Roberto cede la palabra al Padre Julio, que ha concelebrado con él, y complementa su homilía diciendo: “Jesús se pone como servidor y María dice: “He aquí la esclava del Señor” Tomando el ejemplo de Jesús y de María es como se encuentra la paz, la cual llega sirviendo con alegría a Dios, como lo menciona el Padre Julio.

Cualquiera que sea el servicio que se haga por amor a Dios, Él lo  recompensará con el ciento por uno, porque el servicio es una respuesta de amor a Aquél que nos amo primero desde la eternidad.